Imágenes obtenidas por Reuters muestran a policías de civil y uniformados deteniendo a activistas y cargándolos por la fuerza en furgones policiales. Entre los detenidos había tanto participantes del Orgullo como simpatizantes que mostraban solidaridad con la comunidad LGBTQ+.
Según el gobernador de Estambul, la marcha era "ilegal" y los grupos organizadores actuaban de forma "ilegal". Desde 2015, las marchas del Orgullo en Estambul están sistemáticamente prohibidas, con el argumento del orden y la seguridad públicos. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos cuestionan fuertemente esa justificación.
El presidente Recep Tayyip Erdoğan y su conservador partido islámico AK mantienen desde hace años una postura dura contra los derechos LGBTQ+. En enero, Erdoğan declaró 2025 como el “Año de la Familia”, describiendo la baja tasa de natalidad como una amenaza existencial para Turquía. En ese contexto, calificó las políticas LGBTQ+ como un ataque a la estructura familiar tradicional.
A pesar del clima represivo, pequeños grupos de activistas siguen alzando la voz durante la Semana del Orgullo. Los organizadores afirman que los cada vez más duros operativos policiales forman parte de una represión más amplia contra la libertad de expresión y el derecho a manifestarse en Turquía.














