El Parlamento de Ghana ha aprobado el controvertido proyecto de ley Human Sexual Rights and Family Values Bill, que convertiría en delito identificarse como LGBTQ+, con penas de hasta tres años de prisión. El proyecto fue aprobado el 29 de mayo de 2026, poco antes del inicio del Mes del Orgullo, y ahora espera la firma del presidente John Dramani Mahama. Si entra en vigor, se convertirá en una de las leyes anti-LGBTQ+ más restrictivas de África.
La legislación va más allá de la normativa existente al criminalizar no solo las relaciones entre personas del mismo sexo, sino también la identidad y la expresión LGBTQ+. Identificarse públicamente como miembro de la comunidad LGBTQ+ podría conllevar una pena de prisión, mientras que promover, financiar o apoyar actividades LGBTQ+ podría castigarse con hasta diez años de cárcel. Además, la ley introduce la obligación de denunciar, exigiendo a la ciudadanía informar a las autoridades sobre personas LGBTQ+. Quienes no denuncien supuestas infracciones también podrían enfrentarse a consecuencias legales. Los abogados, periodistas y profesionales de la salud quedan exentos cuando actúan en el ejercicio de sus funciones.
Los defensores del proyecto, entre ellos su impulsor, el parlamentario y pastor John Ntim Fordjour, sostienen que las medidas son necesarias para proteger los valores familiares y las tradiciones culturales de Ghana. Varios líderes religiosos también han expresado su apoyo a una regulación más estricta. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos, entre ellas Human Rights Watch, han advertido que la ley podría provocar graves violaciones de los derechos fundamentales, aumentar la discriminación y generar un mayor clima de temor entre las comunidades LGBTQ+.
Aunque la homosexualidad ya estaba penalizada en Ghana bajo una legislación heredada de la época colonial que prohibía los llamados “actos antinaturales”, este proyecto ampliaría considerablemente esas restricciones. Además de las relaciones entre personas del mismo sexo, también criminalizaría la identidad, la defensa de derechos y la expresión pública. Esta evolución refleja una tendencia más amplia en algunas partes de África, donde más de treinta países siguen penalizando la homosexualidad. En lugar de avanzar hacia la despenalización, varios Estados parecen estar endureciendo aún más sus políticas anti-LGBTQ+.














