Estudio revela que la expresión de género influye en el apoyo a los políticos homosexuales

Un nuevo estudio de la Universidad Northwestern de Chicago arroja nueva luz sobre cómo los votantes perciben a los políticos abiertamente homosexuales. Aunque la aceptación social de los candidatos LGBTQ+ continúa creciendo, la investigación sugiere que dicha aceptación sigue estando condicionada. Si bien la orientación sexual es cada vez menos un obstáculo, la expresión de género de un candidato parece desempeñar ahora un papel decisivo en la percepción de los votantes. Los candidatos cuya apariencia, voz o comportamiento se apartan de las normas tradicionales de género son valorados de forma menos favorable.

El investigador Martin Naunov pidió a los participantes que evaluaran perfiles ficticios de candidatos políticos, modificando su expresión de género mediante fotografías y grabaciones de audio. Los resultados apuntan a un cambio en la naturaleza de los prejuicios políticos. El foco ya no se centra principalmente en la orientación sexual, sino en la forma en que una persona se presenta en el ámbito público. Según Naunov, el sesgo entre los votantes progresistas ha pasado de “no seas gay” a “no parezcas ni suenes gay”. La identidad homosexual es más aceptada cuando encaja dentro de las expectativas tradicionales de masculinidad.

Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es que el rechazo hacia los candidatos que no se ajustan a las normas de género no se limita a los votantes conservadores. Los datos muestran que los votantes demócratas penalizan a estos candidatos en la misma medida que los votantes republicanos. Incluso quienes se consideran aliados de la comunidad LGBTQ+ muestran prejuicios implícitos similares cuando un candidato se aparta de las normas de género predominantes. Según el estudio, identificarse abiertamente como homosexual reduce el apoyo electoral en siete puntos porcentuales, mientras que una presentación de género no convencional provoca una caída adicional de siete puntos.

La investigación también pone de manifiesto un fenómeno social más amplio. La penalización electoral por no ajustarse a las normas de género no afecta únicamente a las personas LGBTQ+. Los hombres heterosexuales que se presentan de una forma menos tradicionalmente masculina también experimentan una pérdida de apoyo entre los votantes. Los investigadores concluyen que las normas de género profundamente arraigadas no solo refuerzan las expectativas heteronormativas, sino que también limitan la autenticidad y la libertad de todas las personas, independientemente de su orientación sexual.

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