El Tribunal Supremo de Maine confirma la autoridad del padre para decidir sobre la asistencia de su hija a la iglesia

El Tribunal Supremo de Maine ha confirmado por unanimidad una sentencia sobre la asistencia a la iglesia de una niña de 12 años. Su padre, Matthew Bradeen, podrá decidir si acompaña a su madre a Calvary Chapel. Los jueces destacaron que la decisión no se basa en una valoración general del cristianismo, sino en el daño que la situación habría causado a la menor.

Bradeen y la madre, Emily Bickford, se separaron hace más de diez años. En 2021, Bickford empezó a llevar a su hija Ava a Calvary Chapel. Con el tiempo, el padre observó cambios en su comportamiento. Según los testimonios presentados ante el tribunal, las enseñanzas sobre los demonios, el infierno, el Anticristo y el fin del mundo provocaron miedo y ansiedad en Ava. También habría sufrido ataques de pánico e intentado convertir a su padre por temor a que él acabara en el infierno.

Durante los servicios, Ava también escuchó testimonios en los que las relaciones gais y lésbicas se mencionaban junto con el trauma físico y sexual y la infidelidad. La experta Janja Lalich declaró que los sermones estaban llenos de “retórica de odio”, incluida homofobia y rechazo hacia la ciencia y las escuelas públicas. No calificó a la iglesia de secta, pero describió una organización que, en su opinión, recurría al miedo. También consideró que la asistencia de Ava no parecía totalmente voluntaria.

La tensión aumentó cuando el pastor Travis Carey habló sobre el caso durante un servicio. Situó a Bickford y a la iglesia del lado del “bien” y a Bradeen del lado del “mal”. En 2024, un tribunal de Maine concedió al padre la responsabilidad exclusiva sobre la educación religiosa de su hija. Liberty Counsel, que representa a la madre, recurrió la decisión y sostuvo que se habían vulnerado su libertad religiosa y su derecho a un proceso justo.

El Tribunal Supremo rechazó el recurso. Según los jueces, es perjudicial que un menor escuche “mensajes negativos y aterradores” sobre uno de sus progenitores por parte del otro o de una figura de autoridad. La sentencia no excluye toda asistencia a la iglesia ni las conversaciones sobre la fe. Liberty Counsel ha anunciado que pretende llevar el caso ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos.

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