El Ministro de Justicia, Edasso Rodrigue Bayala, anunció que los ciudadanos extranjeros condenados en virtud de esta ley serán deportados. Según explicó, la prohibición no solo se aplica a los “actos homosexuales”, sino también a lo que él describió como "comportamientos desviados comparables". Las autoridades afirman que la nueva ley forma parte de una reforma legislativa más amplia sobre familia y nacionalidad, y que irá acompañada de una campaña de concienciación a nivel nacional.
Hasta ahora, la homosexualidad no estaba prohibida en Burkina Faso, a diferencia de lo que ocurre en una treintena de países africanos. Con esta nueva ley, el país se alinea con una creciente tendencia regional en la que regímenes militares y gobiernos conservadores promulgan estrictas leyes contra el colectivo LGTBQ+.
Así, el vecino Mali, también gobernado por una junta militar, promulgó una prohibición similar a finales de 2024. Ghana y Uganda también han endurecido significativamente sus leyes en los últimos años. En concreto, Uganda ha sido duramente criticada a nivel internacional ya que allí, la llamada "homosexualidad agravada" puede incluso ser castigada con la pena de muerte.
Con esta nueva ley, la situación de las personas LGTBQ+ en Burkina Faso se vuelve aún más precaria. Las organizaciones de derechos humanos temen que la represión se intensifique y que la ley sirva para legitimar la discriminación, la persecución y la violencia contra la comunidad.













