En Australia, miles de hombres gays y bisexuales, así como personas transgénero, pueden ahora donar sangre tras un importante cambio normativo que entró en vigor el 20 de abril. La medida pone fin a restricciones vigentes durante décadas.
Antes, muchas personas LGBTQ+ eran excluidas si habían tenido relaciones sexuales en los últimos tres meses, incluso dentro de relaciones monógamas. Estas normas se introdujeron en los años 80 como respuesta a la epidemia de VIH.
El servicio de sangre Lifeblood ahora formula las mismas preguntas a todos los donantes, independientemente de su género u orientación sexual. Esto permite que hombres queer y personas trans en relaciones monógamas estables —si cumplen otros criterios como edad y niveles de hierro— puedan donar sangre.
Según el director Stephen Cornelissen, el cambio es fruto de años de investigación y colaboración con gobiernos y organizaciones. Se espera la llegada de hasta 20.000 nuevos donantes.
Quienes aún no puedan donar sangre pueden donar plasma. Cambios anteriores ya generaron unas 10.000 donaciones.
La reforma supone un paso hacia un sistema más inclusivo y podría reducir el estigma.














